Bergen es una ciudad rodeada por siete montañas y dos fiordos, lo que le da la sensación permanente de vivir dentro de un cuadro. Que llueva más de doscientos días al año no parece importarle demasiado a sus cien mil habitantes, que han desarrollado con el tiempo una relación con la lluvia que raya en el orgullo: los bergenses llevan paraguas pero rara vez los abren, y si preguntas a uno por el tiempo, lo más probable es que se encoja de hombros y te diga que no es para tanto. Las casas de madera de colores del muelle Bryggen llevan siglos resistiendo la humedad con la misma ecuanimidad.
Como segunda ciudad más grande de Noruega, Bergen fue durante siglos la ciudad más importante del país: primera capital medieval, sede de los comerciantes hanseáticos que controlaban el comercio del bacalao del Ártico, y el puerto desde el que los noruegos miraban al mundo. Hoy es la capital no oficial del oeste de Noruega y la puerta de entrada a los fiordos que atraen a millones de visitantes cada año. Pero también es una ciudad con carácter propio: música, gastronomía de mariscos de primera calidad, y la conexión más directa que existe con la tradición musical de Edvard Grieg.
Consejo de experto: El Fløibanen, el funicular que sube al Monte Fløyen en ocho minutos desde el centro de la ciudad, no es solo una atracción turística: es el modo en que muchos bergenses suben a dar sus paseos vespertinos. Llega a la cima antes del atardecer y camina por los senderos del bosque con vistas al fiordo: la experiencia de tener una naturaleza así a diez minutos del centro de una ciudad es genuinamente extraordinaria.
Bryggen: El Muelle Hanseático que Sobrevivió al Fuego
El Bryggen —la fila de casas de madera de colores que se asoman sobre el puerto de Bergen— es el sitio más fotografiado de Noruega y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1979. Estas casas de madera, con sus fachadas de tablones pintados en rojo, amarillo y naranja, representan la última supervivencia de la arquitectura de la Liga Hanseática en Escandinavia.
La Liga Hanseática fue la asociación comercial más poderosa de la Europa medieval, y Bergen fue su punto de distribución del bacalao ártico que llegaba desde las Lofoten. Los mercaderes alemanes de la Hansa instalaron aquí sus factorías —las Kontor— desde el siglo XII y controlaron el comercio de la ciudad durante cuatro siglos con una autonomía casi extraterritorial: no pagaban impuestos noruegos, no podían casarse con noruegas, y vivían y trabajaban en estas casas de madera sin mezclarse con la población local.
El fuego es el enemigo permanente de la madera, y Bryggen ha ardido al menos siete veces a lo largo de su historia. Cada vez fue reconstruido siguiendo la misma trama medieval de callejones estrechos y almacenes superpuestos. Las casas que se ven hoy datan mayoritariamente del siglo XVIII, pero mantienen la estructura original. El Museo Hanseático, instalado en una de las casas originales, reconstruye con detalle la vida de los mercaderes alemanes en Bergen: los dormitorios colectivos sin calefacción, las cocinas donde se preparaba comida solo en verano (el riesgo de incendio hacía que en invierno no se pudiera encender fuego), y el sistema de aprendizaje que vinculaba a los jóvenes comerciantes al Kontor durante años.
El Fløibanen y las Siete Montañas
Bergen tiene la particularidad única de estar rodeada por exactamente siete montañas, todas ellas accesibles a pie o en transporte público desde el centro de la ciudad. La más frecuentada es el Monte Fløyen (320 metros), accesible en el Fløibanen, el funicular que sale desde el centro y llega a la cima en ocho minutos.
Desde la cima, el panorama sobre el puerto, el Bryggen, los fiordos y las demás montañas que rodean la ciudad es la imagen más completa de Bergen. La red de senderos del bosque de Fløyen está perfectamente señalizada y tiene opciones para todas las formas físicas: desde paseos familiares de veinte minutos hasta rutas de varias horas que conectan con el Monte Ulriken, el más alto de los siete (643 metros), accesible también en telecabina desde el barrio de Haukeland.
El Monte Ulriken ofrece las mejores vistas de los fiordos del norte y es el punto de partida de la famosa ruta de las Siete Montañas (Syv Fjell), una caminata circular de doce a quince horas que los bergenses más activos hacen como ritual anual. Para los visitantes, subir a uno o dos de los montes es suficiente para entender por qué los noruegos tienen esa relación de intimidad absoluta con la naturaleza que no requiere esfuerzo especial ni equipo sofisticado: la montaña está ahí, a diez minutos, y se sube porque sí.
Edvard Grieg y la Música de Bergen
Bergen le dio al mundo a Edvard Grieg (1843-1907), el compositor noruego más importante de la historia y el que más contribuyó a que la música noruega tuviera una identidad reconocible internacionalmente. Su Peer Gynt Suite, su Concierto para piano en la menor y sus colecciones de piezas cortas para piano tienen en la naturaleza de los fiordos, las danzas populares noruegas y la luz característica del norte su inspiración más directa.
Troldhaugen, la villa donde Grieg vivió y compuso durante los últimos veintidós años de su vida, está a ocho kilómetros del centro de Bergen y se visita como museo. La casa, completamente conservada con el mobiliario y los objetos personales del compositor, da acceso también a la choza de madera junto al lago donde trabajaba en verano, y al mausoleo excavado en la roca donde están enterrados junto a su esposa Nina Hagerup. El Troldsalen, una sala de conciertos construida en 1985 junto a la villa, programa recitales de piano durante el verano.
El Festival de Bergen, celebrado cada mayo y junio, es el mayor festival de artes escénicas de Escandinavia, con más de ciento cincuenta eventos de música, teatro y danza que utilizan como escenarios los espacios de la ciudad, incluyendo el Grieg Hall, la sala de conciertos de Bergen.
El Mercado de Pescado y la Gastronomía del Mar
El Mercado de Pescado de Bergen (Fisketorget), en el puerto junto al Bryggen, es uno de los mercados de mariscos más famosos de Escandinavia y el lugar más representativo de la tradición marinera de la ciudad. Los puestos venden bacalao, salmón, camarones del Ártico, cangrejo rey, langosta noruega y pescados locales que los vendedores preparan en el momento: sashimi de salmón, gambas hervidas para comer directamente sobre el puerto, bocadillos de langosta.
El salmón noruego de Bergen es uno de los mejores del mundo: criado en las aguas frías de los fiordos, con una textura y un contenido en grasas omega-3 que lo distinguen claramente de los salmones de piscifactoría intensiva. Comerlo en el mercado, recién cortado, sobre una tostada de pan centeno con eneldo y una cucharada de crema agria, es uno de los placeres más sencillos y más perfectos que Bergen ofrece.
Los Fiordos: El Nærøyfjord y la Ruta en Tren y Barco
Bergen es el punto de partida natural para explorar los fiordos de la costa oeste de Noruega. La Ruta de los Fiordos en Flåm —tren de montaña desde Bergen hasta Flåm, barco por el Nærøyfjord hasta Gudvangen— es una de las rutas escénicas más espectaculares del mundo. El tren de la línea Flåm, que desciende cuatrocientos metros de altitud en veinte kilómetros con una pendiente máxima del 5,5%, pasa por cataratas, túneles y paisajes alpinos noruegos de belleza absoluta.
El Nærøyfjord, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto al Geirangerfjord, es el fiordo más estrecho de Noruega y uno de los más dramáticos del mundo: paredes de roca de quinientos metros de altura que casi se tocan sobre un espejo de agua en el que el barco avanza en silencio reverencial. La excursión completa —Bergen-Flåm en tren, Flåm-Gudvangen en barco— dura un día entero y es la excursión de un día más espectacular de Europa del norte.
Guía Práctica de Bergen
Cómo llegar: El aeropuerto de Bergen, Flesland, tiene vuelos directos desde las principales ciudades europeas. El autobús Flybussen conecta el aeropuerto con el centro en veinte minutos. Bergen es también un importante puerto de cruceros: varios de los cruceros por los fiordos comienzan y terminan aquí.
Transporte local: El centro de Bergen es muy compacto y caminable. El Bybanen, el tranvía moderno, conecta el centro con el aeropuerto y los barrios del sur. El funicular al Fløyen y la telecabina al Ulriken son las conexiones principales para las montañas.
Mejor época: Junio-agosto para el mejor clima y los cruceros por los fiordos en plena temporada. Mayo para el Festival de Bergen con menos turistas que en verano. Septiembre-octubre para el otoño, con los bosques de colores y las montañas frecuentemente nevadas en las cimas. Invierno es frío y lluvioso, pero la ciudad es completamente funcional y los precios son los más bajos del año.
Bergen Card: La tarjeta de veinticuatro o cuarenta y ocho horas incluye transporte público ilimitado (incluyendo el funicular Fløibanen), entrada a los museos principales y descuentos en el mercado de pescado y algunas atracciones. Para una visita de dos días, resulta rentable.